Descripción general

La diabetes insípida es un trastorno poco común que provoca un desequilibrio de líquidos en el cuerpo. Eso hace que el cuerpo produzca gran cantidad de orina. También provoca sensación de sed excesiva, incluso después de beber. La diabetes insípida también se llama deficiencia de arginina vasopresina y resistencia a la arginina vasopresina.

Si bien los términos “diabetes insípida” y “diabetes mellitus” suenan similares, las dos afecciones no tienen ninguna relación. La diabetes mellitus implica niveles altos de glucosa en la sangre. Es una afección habitual, que simplemente se suele denominar diabetes.

No existe una cura para la diabetes insípida. Sin embargo, el tratamiento disponible puede aliviar los síntomas. Esto implica el alivio de la sed, la disminución de la cantidad de orina que produce el cuerpo y la prevención de la deshidratación.

Síntomas

Entre los síntomas de la diabetes insípida en adultos, se incluyen los siguientes:

  • Tener mucha sed, con preferencia por el agua fría.
  • Producir grandes cantidades de orina pálida.
  • Levantarse a orinar y beber agua varias veces durante la noche.

Por lo general, un adulto sano orina un promedio de 1 a 3 cuartos de galón (alrededor de 1 a 3 litros) por día. La persona con diabetes insípida que bebe mucho líquido puede producir hasta 20 cuartos de galón (alrededor de 19 litros) de orina por día.

Un bebé o un niño pequeño con diabetes insípida puede experimentar los siguientes síntomas:

  • Gran cantidad de orina pálida que produce pañales mojados y pesados.
  • Mojar la cama.
  • Tener mucha sed, con preferencia por el agua y las bebidas frías.
  • Pérdida de peso.
  • Crecimiento insuficiente.
  • Vómitos.
  • Irritabilidad.
  • Fiebre.
  • Estreñimiento.
  • Dolor de cabeza.
  • Problemas para dormir.
  • Problemas de visión.

Cuándo consultar al médico

Consulta de inmediato al proveedor de atención médica si notas que orinas mucho más de lo normal y que con frecuencia tienes mucha sed.

Causas

La diabetes insípida se produce cuando el cuerpo no puede equilibrar los niveles de líquido de forma saludable.

El líquido en la sangre se filtra a través de los riñones para eliminar los desechos. Después, la mayor parte de ese líquido vuelve al torrente sanguíneo. Los desechos y una pequeña cantidad de líquido salen de los riñones en forma de orina. La orina sale del cuerpo después de estar almacenada temporalmente en la vejiga.

Es necesaria una hormona conocida como hormona antidiurética, también llamada vasopresina, para que el líquido filtrado por los riñones vuelva al torrente sanguíneo. La hormona antidiurética se produce en una parte del cerebro llamada hipotálamo. Luego, se almacena en la glándula pituitaria, que es una glándula pequeña que se encuentra en la base del cerebro. Las afecciones que hacen que el cerebro produzca muy poca cantidad de hormona antidiurética o los trastornos que bloquean el efecto de la hormona antidiurética hacen que el cuerpo produzca demasiada orina.

En la diabetes insípida, el cuerpo no puede regular correctamente el nivel de líquido. La causa del desequilibrio de líquidos depende del tipo de diabetes insípida.

  • Diabetes insípida central. El daño a la glándula pituitaria o al hipotálamo a causa de una cirugía, un tumor, una lesión en la cabeza o una enfermedad pueden causar diabetes insípida central. Este daño afecta la producción, el almacenamiento y la liberación de la hormona antidiurética. También puede causar esta afección un trastorno hereditario. Además, puede ser el resultado de una reacción autoinmune que hace que el sistema inmunitario del cuerpo dañe las células que producen la hormona antidiurética.
  • Diabetes insípida nefrogénica. Esta ocurre cuando hay un problema con los riñones que hace que no puedan responder adecuadamente a la hormona antidiurética. Ese problema puede deberse a lo siguiente:
    • Un trastorno hereditario.
    • Ciertos medicamentos, que incluyen el litio y los antivirales como el foscarnet (Foscavir).
    • Nivel bajo de potasio en la sangre.
    • Nivel alto de calcio en la sangre.
    • Obstrucción de las vías urinarias o una infección de las vías urinarias.
    • Una afección renal crónica.
  • Diabetes insípida gestacional. Este tipo poco frecuente de diabetes insípida solo se produce durante el embarazo. Se desarrolla cuando una enzima producida por la placenta destruye la hormona antidiurética en una mujer embarazada.
  • Polidipsia primaria. Esta afección también se conoce como diabetes insípida dipsogénica. Las personas que tienen este trastorno sienten sed constantemente y beben mucho líquido. Puede deberse a un daño en el mecanismo de regulación de la sed en el hipotálamo. También se ha relacionado con enfermedades mentales, como la esquizofrenia.

En ocasiones, no se puede encontrar una causa definida para la diabetes insípida. En ese caso, suele ser útil repetir las pruebas con el paso del tiempo. Es posible que las pruebas finalmente permitan identificar una causa subyacente.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede tener diabetes insípida. Sin embargo, entre las personas que tienen mayor riesgo, se incluyen las siguientes:

  • Personas con antecedentes familiares del trastorno.
  • Personas que toman ciertos medicamentos, como diuréticos, que podrían derivar en problemas renales.
  • Personas que tienen un nivel alto de calcio o un nivel bajo de potasio en la sangre.
  • Personas que tuvieron una lesión grave en la cabeza o una cirugía cerebral.

Complicaciones

Deshidratación

La diabetes insípida puede provocar deshidratación; lo que sucede cuando el cuerpo pierde mucho líquido. La deshidratación puede causar:

  • Sequedad en la boca
  • Sed
  • Cansancio extremo
  • Mareos
  • Aturdimiento
  • Desmayo
  • Náuseas

Desequilibrio de electrolitos

La diabetes insípida puede cambiar los niveles de minerales en la sangre que mantienen el equilibrio entre los líquidos del cuerpo. Entre estos minerales, llamados electrolitos, están el sodio y el potasio. Entre los síntomas de un desequilibro de electrolitos, pueden estar los siguientes:

  • Debilidad.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Pérdida del apetito.
  • Confusión.